Troya Viognier es el blanco de la gama alta de la bodega: una uva del Ródano que en La Mancha, con nuestro sol y las noches frescas de la altitud, gana estructura y aroma. Botella de 75 cl y 12 % de alcohol, pensada para una ocasión y no para una caja.
Para qué momento. Pescados al horno, marisco, arroces melosos, quesos cremosos. Y como regalo para quien ya sabe de blancos: es una uva poco habitual en la zona y se nota.
Cómo llega. Botella suelta de 75 cl. Su pareja en tinto dentro de la misma gama es la Troya Graciano Tempranillo.
DESCRIPCIÓN
A pesar de ser una uva originaria del valle del Ródano en el sur de Francia, el terruño manchego, su sol y sus temperaturas oscilantes, han transformado su perfil delicado en algo mucho más estructurado y exuberante. En los años 60 esta variedad estuvo a punto de desaparecer, pero finalmente se extendió por zonas de Australia, California y España.
NOTAS DE CATA
Color amarillo pajizo con reflejos acerados intensos y brillantes propios de su juventud.
En nariz predominan los aromas de fruta de hueso (albaricoque, melocotón) y notas florales. Fondo mineral sutil que equilibra el dulzor aromático.
En boca es donde este vino sorprende. Tiene volumen y untuosidad pero es ligero. Llena el paladar con una textura muy fresca. El final es largo, con un ligero amargor final muy característico de la variedad que invita a seguir bebiendo.
Te podemos recomendar maridarlo con un queso manchego de media curación, y si eres de los más atrevidos combínalo con comida algo picante. Te sorprenderá.

